RADIOFRECUENCIA
El término radiofrecuencia (abreviado RF),
también denominado espectro de radiofrecuencia, se aplica a la porción
menos energética del espectro electromagnético, situada entre 3 kilohercios (KHz)
y 300 gigahercios (GHz).
El hercio es la unidad de medida de la frecuencia
de las ondas, y corresponde a un ciclo por segundo. Las ondas
electromagnéticas de esta región del espectro, se pueden transmitir
aplicando la corriente alterna originada en un generador a una antena.
El espectro electromagnético se refiere a cómo se
distribuye la energía de las ondas electromagnéticas. Este
espectro queda determinado por las radiaciones que se emiten. Las ondas,
por su parte, suponen la propagación de esta radiación, acarreando energía.
Esto quiere decir que el espectro electromagnético abarca
desde las radiaciones con longitud de onda más pequeña (los rayos gamma)
hasta las radiaciones con longitud de onda más amplia (las ondas de radio).
La frecuencia de las ondas se mide en hercios.
La radiofrecuencia, en definitiva, es la parte del
espectro electromagnético que abarca desde los 3 kilohercios hasta
los 300 gigahercios. Estas frecuencias se utilizan para las
comunicaciones militares, la navegación, los radares y la radiofonía AM y FM,
por citar algunas posibilidades.
Dentro de la radiofrecuencia también es posible establecer
diferentes divisiones de acuerdo a las particularidades de las frecuencias. En
este sentido, se puede hablar desde frecuencias extremadamente bajas hasta frecuencias
extremadamente altas, pasando por otros tipos de frecuencias en el medio.
La radiofonía de amplitud modulada (AM), por ejemplo,
transmite en media frecuencia. La radiofonía de frecuencia modulada (FM), en
cambio, realiza su transmisión en muy alta frecuencia. Las diferentes frecuencias
determinan el alcance de las ondas y la calidad de la transmisión, entre otras
cuestiones. Las radios AM, en este sentido, pueden llegar con sus señales
a mayores distancias en comparación con las radios FM.
Es importante conocer que, en los últimos años, la
radiofrecuencia ha ampliado sus “servicios” y ahora, además de seguir
empleándose dentro del ámbito de las telecomunicaciones, ha pasado a ocupar un
papel fundamental en el campo de la medicina.
Así, por ejemplo, en estos momentos se habla de la conocida
como radiofrecuencia facial, que viene a ser un tratamiento que se realiza en
el rostro de cara a hacer desaparecer las arrugas que puedan existir en el
mismo. En concreto, se trata de un lifting que consiste en aplicar en el rostro
la energía de la radiofrecuencia, con el claro objetivo de que la temperatura
elevada de 40º que resulte sea capaz de mejorar la producción inmediata de
colágeno y también favorezca la elastina.
El resultado de esa acción es que, prácticamente de forma
inmediata, la persona no sólo se da cuenta de que sus arrugas han desaparecido
o reducido al mínimo sino que además se ha eliminado la flacidez de su cara y
así luce ya una imagen mucho más joven y tonificada.
De este tipo de radiofrecuencia se resaltan otros datos de
interés tales como estos:
-Es un tratamiento muy seguro.
-Se le da en llamar lifting sin cirugía, ya que en absoluto es una técnica
invasiva.
-La persona que se somete a la misma no tiene que ser anestesiada.
-Se puede aplicar en todo tipo de piel y sobre zonas tales como el cuello y el
rostro, pero también en los muslos e incluso en lo que es el abdomen.